CrowdStrike documenta cuatro ciberataques inéditos ejecutados por agentes de inteligencia artificial autónomos
25 de octubre de 2026 · 3 min de lectura
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La empresa de ciberseguridad CrowdStrike ha detallado en un nuevo informe la identificación de cuatro ciberataques previamente no descritos que fueron llevados a cabo mediante el uso de agentes de inteligencia artificial con capacidad de toma de decisiones autónoma. El equipo de Operaciones Contra Adversarios, que integra las divisiones de inteligencia y supervisión continua de la organización, presentó un análisis exhaustivo sobre cómo los delincuentes están delegando tareas de intrusión directamente a sistemas automatizados. Este hallazgo marca un cambio significativo en las tácticas ofensivas, donde la inteligencia artificial ya no se utiliza únicamente para crear herramientas, sino que actúa como el ejecutor principal de las operaciones masivas.
En Argentina, un atacante bilingüe en español e inglés logró comprometer al menos quince instituciones médicas utilizando una arquitectura especializada de dos agentes. Este individuo empleó un proyecto de código abierto denominado PentestGPT para orquestar el asalto. Dentro de este sistema, un agente supervisor seleccionaba las tareas de una lista de etapas de ataque planificadas, mientras que un segundo agente ejecutor llevaba a cabo las acciones técnicas. Como resultado de esta operación automatizada, el delincuente sustrajo credenciales de acceso y registros médicos pertenecientes a al menos una víctima específica, demostrando la eficacia de estos flujos de trabajo semiautónomos en el sector salud.
Otro incidente involucró a un hablante de chino que infringió la seguridad de entidades gubernamentales en dos naciones distintas y atacó compañías privadas en Brasil y Estados Unidos. Los sectores afectados incluyeron la biotecnología, la medicina, la alimentación, el comercio minorista, la tecnología y el turismo. Este actor malicioso accedió a modelos de inteligencia artificial a través de un servicio proxy con sede en China y desarrolló dos sistemas de prueba de penetración que otorgaban distintos niveles de autonomía al código de ejecución. La configuración permitía que el agente operara de forma completamente independiente o que delegara subtareas a múltiples agentes especializados según lo requiriera la intrusión.
Un tercer caso registrado en Indonesia mostró a un atacante que utilizó habilidades obtenidas de repositorios públicos de código. Debido a la naturaleza primitiva de su enfoque, el delincuente necesitó intervenir manualmente en ocasiones para superar los mecanismos de defensa de los modelos o para instar al sistema a persistir en sus intentos de violar barreras de seguridad. A pesar de su comprensión limitada de los fundamentos de la ciberseguridad, logró comprometer varios dominios del gobierno indonesio y de algunas empresas privadas, lo que sugiere que las barreras de entrada para realizar ataques efectivos están disminuyendo gracias a estas herramientas.
Finalmente, un grupo de habla rusa robó datos de clientes corporativos de un proveedor estadounidense de soluciones de gestión de relaciones y comprometió varias empresas privadas que ofrecen servicios de software y centros de datos en Rusia, Kirguistán y Estados Unidos, además de violar un dominio gubernamental de un país no identificado. Estos actores diseñaron e implementaron un flujo de trabajo de siete etapas que concede a los agentes de inteligencia artificial una autonomía casi total en la selección de métodos de violación. Los expertos advierten que la cantidad y complejidad de estas intrusiones aumentarán casi con seguridad en los próximos doce meses, permitiendo que actores con baja cualificación lancen campañas con una escala y eficacia antes reservadas a grupos criminales organizados o entidades estatales.