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La inteligencia artificial avanza en las empresas más rápido que sus despliegues oficiales

3 de octubre de 2026 · 2 min de lectura

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Unsplash

La integración de la inteligencia artificial en las empresas presenta un desfase respecto a los usos reales de los empleados, según la segunda edición del Observatorio Greenworking x Ipsos BVA presentada el 24 de septiembre.

El estudio encuestó a 1 100 empleados del sector privado entre el 12 y el 25 de mayo de 2026, de los cuales 474 eran directivos. Los resultados indican que el 73 % de los trabajadores utiliza la inteligencia artificial en su labor, lo que representa un incremento de diez puntos en comparación con el año anterior. Sin embargo, menos de la mitad de los empleados afirma que la inteligencia artificial generativa ha sido desplegada formalmente en su organización.

Esta adopción individual se concentra principalmente en tareas de asistencia, tales como la síntesis, la traducción, la búsqueda de información y la redacción o corrección de textos. A pesar de la rapidez de la adopción, más de seis de cada diez usuarios no utilizan sistemáticamente las herramientas proporcionadas por sus empresas, recurriendo a soluciones externas sin informar a sus colegas, clientes o superiores.

En cuanto a los beneficios, el 75 % de los encuestados afirma ganar tiempo gracias a esta tecnología, percibiendo que trabajan más rápido y mejoran la calidad de su producción. No obstante, este tiempo liberado suele reinvertirse en otras tareas, especialmente en la verificación de los resultados generados por la inteligencia artificial.

El impacto en el empleo genera incertidumbre, ya que el 36 % de los trabajadores cree que su puesto podría desaparecer en los próximos diez años. La formación se identifica como un factor clave para reducir estos temores y ayudar a los empleados a comprender la transformación de sus profesiones.

Los directivos se encuentran en una posición crítica, pues el 53 % declara que la inteligencia artificial impacta su función y el 51 % considera que el acompañamiento de este proceso aumenta su carga de trabajo. Los directivos deben ahora gestionar los usos, reducir las brechas de competencias y mantener la calidad de las relaciones humanas para no perder credibilidad ante sus colaboradores.